La UE obligará a que el 30% de la energía provenga de energías renovables

El Parlamento Europeo, la Comisión y los diferentes Gobiernos de los 28 países que conforman la Unión Europea alcanzaron la semana pasada un acuerdo histórico para el sector energético. Según este acuerdo, en 2030 el 30 % del consumo energético deberá provenir de las energías renovables en los países miembros de la eurozona. Los Ejecutivos de los diferentes países habían propuesto que este porcentaje se fijara en el 27% mientras que el Parlamento Europeo pretendía que estuviera en un 35%.

Con esta medida, la Unión Europea pretende que se suprima de forma progresiva el uso de otras industrias energéticas que no son renovables como la nuclear o la procedente de gas y carbón. Estas industrias, muy arraigadas en todos los países, son la fuente principal de riqueza de algunos estados como Polonia, que deberá adaptar sus usos energéticos. Mientras tanto, en España, el cierre de minas y centrales nucleares por todo el territorio está generando una reestructuración energética, empresarial y laboral para las que el Gobierno ha impulsado un paquete de ayudas.

La energía solar es una energía renovable limpia y que no genera residuos. Sin embargo, todavía está muy lejos de representar un alto porcentaje del uso energético en nuestro país. De aquí al 2030 España, así como el resto de los Estados miembros de la UE, se verá obligada a implementar de forma considerable la inversión en energías renovables como la solar, lo que es una buena noticia tanto para la economía como para la protección del medio ambiente.

En España se estima que el consumo energético procedente de energías renovables se sitúa por el momento en el 17% pero tendrá que incrementarse considerablemente en los próximos años. La Unión Europea continúa así intentando reducir las emisiones de CO2 y la consiguiente contaminación después de firmar los Acuerdos de París en los que se comprometió a no aumentar más de 1,5 grados centígrados la temperatura global del Planeta. Por este motivo, la Comisión Europea realizará un seguimiento exhaustivo de las medidas que se establecen en cada país para conseguir el objetivo de que en 2030 el 30% del consumo energético provenga de energías renovables, estableciendo las consiguientes sanciones si los países no llevan a cabo el acuerdo.